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Junio de 2017

En operación comercial Nueva Esperanza, más energía para más de 12 millones de colombianos

Nueva Esperanza

Nueva Esperanza es un proyecto de transmisión eléctrica que le permite a Bogotá y toda la región centro oriental colombiana, importar energía de otras partes del país para atender la demanda y evitar racionamientos y apagones.


Nueva Esperanza hace parte del Plan de Expansión de Generación y Transmisión de Energía 2008 - 2022 de la Unidad de Planeación Minero Energética UPME del Ministerio de Minas y Energía de Colombia.

Incluye cinco líneas de trasmisión a 230.000 voltios (una nueva y cuatro reconfiguradas), una nueva línea a 500.000 voltios, la ampliación de dos subestaciones existentes y la construcción de una nueva subestación en el municipio de Soacha en Cundinamarca, que recibe estas líneas y le entrega la energía al sistema de distribución a través de la empresa Codensa.

La construcción de esta nueva infraestructura, distribuida a lo largo de 21 municipios y 95 veredas del departamento de Cundinamarca, demandó una inversión total de COP 435.742 millones.

Nueva Esperanza fortalece el Sistema de Transmisión Nacional y le permite a más de 12 millones de personas que habitan en Bogotá, Cundinamarca, el norte del Tolima, Meta y Guaviare, contar con la energía que necesitan para su desarrollo y bienestar, sin riesgo de racionamientos o apagones en los momentos de mayor demanda.

El proyecto se construyó de manera concertada con las administraciones municipales y las comunidades de los 21 municipios de influencia, en un ambiente de respeto mutuo y relaciones de confianza, con mucha responsabilidad y compromiso en el manejo de los impactos ambientales y sociales.


El legado de Nueva Esperanza


Nueva Esperanza recupera para Colombia una parte muy importante de su patrimonio cultural, gracias al rescate de uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del país, y a un trabajo de laboratorio adelantados con rigor técnico y científico, que amplifican el conocimiento sobre las culturas aborígenes precolombinas del altiplano Cundiboyacense.

Este rescate, el mayor en área realizado en Colombia (5.6 hectáreas), contó con el acompañamiento del Instituto Colombiano de Antropología e Historia (ICANH) en todas sus etapas, y es considerado un referente nacional e internacional.

El 10% de las 23,4 toneladas de material arqueológico recuperado, corresponde a piezas en buen estado que serán exhibidas en el municipio de Soacha y en museos, mientras que lo demás será entregado a entidades académicas especializadas para el desarrollo de investigaciones futuras, siempre con la aprobación del ICANH.

En las 95 veredas del área de influencia del proyecto, deja 97 proyectos de participación voluntaria en el desarrollo para mejorar la calidad de vida de las familias, que fueron concertados con las administraciones municipales y las comunidades con el liderazgo de la Fundación EPM.

También deja más de 600 hectáreas de bosques en ecosistemas estratégicos, 265 de ellas en zona de páramo, destinadas para cuidar el agua y proteger valiosas especies de fauna y flora, como parte de las compensaciones ambientales del proyecto.

La inversión ambiental y social del proyecto, considerando el manejo de impactos, el rescate arqueológico, las compensaciones ambientales y los proyectos de participación voluntaria en el desarrollo superan los COP 45.000 millones.