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Un trébol en la UVA
En el barrio Santo Domingo Savio viven familias llenas de sueños, personas que todos los días tienen una sonrisa dibujada en sus rostros para afrontar su quehacer habitual. Pero sobre todo, el barrio Santo Domingo Savio es habitado por gente emprendedora y con ganas de tener un mejor mañana.

Allí está ubicada la UVA de La Cordialidad, que desde el 2016 llegó con una variedad de actividades culturales, educativas y deportivas para tejer grandes historias de la mano de la comunidad. Allí, en medio de los aprendizajes y las vivencias cotidianas nació un Trébol de 4 hojas.

Este es el nombre de la empresa que creó Julieth Yepes luego de participar en los cursos que le ofreció la UVA, en los que vio una oportunidad para emprender y crear su propio negocio. Ella vive con su hijo y su esposo, es Tecnóloga de Ventas egresada del Sena, pero lamentablemente llevaba más de dos años sin conseguir empleo.

“Yo estaba desempleada y la situación económica estaba muy difícil. Cuando me enteré de los cursos que se dictaban en la UVA me inscribí en dos: Excel y Cosmetología y Perfumería; en este me llamó la atención hacer jabones para manos, antibacteriales y perfumes.” Así fue como nació la idea, Julieth cuenta que dijo en su familia que si había que trabajar, ella iba aprovechar ese conocimiento y a ponerlo en práctica.

Su papá le ayudó a conseguir los elementos básicos y empezó con una producción pequeña de jabón líquido y antibacterial; al principio no tuvo mucho éxito al tratar de venderlos, pero no se dio por vencida. “Tomé la iniciativa de coger un bolso, empacar mis productos y llevarlos hasta donde mis conocidos, como yo llevo a mi hijo a entrenar hasta el barrio Granizal, por allá también los ofrecí y nunca pensé que me fuera a ir tan bien”.

En esa salida Julieth vendió todos sus productos e incluso recibió varios encargos. Con el capital que había conseguido, compró más materia prima e inmediatamente inicio a producir todo el pedido que le habían hecho. “Vimos que el negocio estaba teniendo mucho éxito y decidimos buscarle un nombre, mi hermano me propuso que se llamara Trébol y a mí me encantó, pero le dije que fuera uno de 4 hojas, porque esos son los que traen la buena suerte”.

Julieth sigue asistiendo a más cursos en la UVA y aprovechando el conocimiento para crecer su negocio, al que ya le agregó todo lo que está aprendiendo en el curso de bisutería. Está totalmente feliz y encantada con la UVA en el sector, “la UVA nos mejoró nuestra calidad de vida, hizo que el barrio se viera más bonito y ya todas las familia tenemos a dónde ir a pasar un rato agradable y a aprender”.

Esta es una de las tantas historias que reflejan cómo la Fundación EPM a través de sus UVA aporta al desarrollo y el progreso de las comunidades en las que opera el Grupo EPM, mejorando su calidad de vida y brindándoles herramientas que les ayudan con su crecimiento personal, familiar y social.