Una pregunta inicial sobre la pintura, una búsqueda más originaria sobre sí, un distanciamiento de lo nítido y lo reconocible, un espacio silencioso y desacelerado; así, surge la abstracción como punto de partida para esta exploración, donde se despliegan paisajes pictóricos, que dan cuenta de una realidad independiente de cualquier representación, referenciada en el lenguaje del expresionismo abstracto de pintores como, Gerard Richter, Mark Rothko y Clyfford Still.

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Aparece el cuerpo pictórico como protagonista, cargado con la naturaleza propia del pigmento, revelándose como la partícula natural de la pintura.  Lo anterior articula con lo planteado por Yves Klein y Anish Kapoor, quienes además de ver la abstracción como un modo de llegar al principio de las cosas, presentan especial interés por las monocromías y texturas vívidas del pigmento en estado natural.

La volatilidad del pigmento, reconoce las dinámicas de la pintura; el color no es estático, migra y se posa en cualquier lugar del espacio, insinúa un ambiente monocromático que escapa de su soporte, lo colapsa y lo fragmenta, surgiendo formas más abstractas, que generan tensiones entre el color, la materia y el vacío.  Es una cuestión formal que empieza a involucrar relaciones distintas en el espacio, la pintura se presenta como un hecho no solo bidimensional sino también tridimensional y así lo señalaba Lucio Fontana con los cortes que le hizo a los lienzos en sus obras monocromáticas, descubriendo el espacio que hay detrás del lienzo.

Implícitamente, aparece un asunto temporal que evoca la finitud de la obra en un devenir deconstructivo; los gestos matéricos se desmoronan y las mutaciones del color, insinúan prácticamente la ausencia del mismo, como si la pintura al encontrar poéticas en su evanescencia, lograra reafirmar su contundencia como medio expresivo de una metáfora existencial, dando cuenta de lo humano, que inefablemente, es visionado por el pintor.

Estudiar los pigmentos constituye una búsqueda intensa de técnicas y extensas experimentaciones, que permitan dialogar con los materiales y lograr acuerdos para formalizar los planteamientos de las distintas obras; de aquí surge la necesidad de desarrollar un método que permita organizar la información y aprovechar los resultados obtenidos.  Es un proceso interesante que vale la pena documentar, dado que incluso puede fundamentar y dirigir conceptualmente la obra, por esta razón compartir un estudio abierto, no es solo una manera de acercar al público a los procesos y actividades que los artistas desarrollan en sus estudios o talleres, sino también la posibilidad de compartir un método y principalmente sus experiencias.

En esta oportunidad se presenta una investigación de un poco más de cinco años, donde la búsqueda principal ha sido encontrar un aglutinante que permita al pigmento conservar su color vivo, a la vez que favorezca ciertas migraciones superficiales. Es importante resaltar que no solo ha sido una búsqueda técnica, sino también metódica en cuanto a la seguridad en el manejo de los materiales y la estabilidad de algunos procesos.

De lo abstracto a la partícula estará expuesta en la Galería de Arte de la Biblioteca EPM desde el 10 de agosto de 2019.