El Suroeste antioqueño suena a música indígena

 

No llevan puestos collares coloridos tejidos con chaquiras. Tampoco usan plumas y no tienen pintada la cara. Y aunque esos objetos son representativos de los Emberá-Chamí, este grupo de jóvenes hoy tiene un propósito: recuperar la música tradicional de su pueblo indígena a través de la cultura contemporánea. 

Se trata de Kelly, Guillermo, Ximena y Angélica, cuatro jóvenes pertenecientes a uno de los pueblos indígenas más representativos de Antioquia: los Emberá-Chamí. Se reúnen tres veces a la semana a interpretar algunos instrumentos que les han donado y aunque no conocen muy bien de partituras, sí que saben componer hermosas melodías. ‘‘Lo que usted ve es un grupo de jóvenes que quiere aprender el instrumento que le gusta. No sabemos bien qué dicen las partituras, pero el profesor nos ha mostrado videos y de ahí sabemos si lo estamos haciendo bien o mal’’ comenta Kelly, saxofonista del grupo. 

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La Fundación EPM, a través de su programa Agua para la Educación, Educación para el Agua, adelanta visitas a las comunidades indígenas que hoy disfrutan de soluciones de potabilización. El objetivo de los encuentros es conocer cómo el agua potable y la educación ambiental han mejorado su calidad de vida y les ha ayudado a impulsar sus sueños. 

Aunque el grupo musical no tiene nombre, no ha sido un impedimento para que vayan a interpretar algunas canciones al parque de Valparaíso, Antioquia, e incluso, como comenta Guillermo, un integrante del grupo, ‘‘al hermoso municipio de Medellín’’. La música de flauta y tambores siempre está presente en las comunidades Emberá, pues es una manera de conservar las tradiciones de su resguardo. 

Según la Organización Indígena de Colombia, los Emberá-Chamí representan el 12,35% de la población indígena de Antioquia. Se encuentran en la subregión del suroeste en los municipios de Valparaíso y Jardín. Sus temas musicales hablan de la cotidianidad de las comunidades, pero también interpretan canciones populares de vallenato Emberá que suena en resguardos y otros asentamientos indígenas. 

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La solución de potabilización que les entregó la Fundación EPM en el año 2015 les ha permitido disfrutar de agua potable después de sus ensayos y hasta llevar algunos invitados de veredas cercanas, para que lleven agua a sus hogares y participen en este grupo que promete componer música colombiana de calidad y mantener vivo el folclor de uno de nuestros pueblos indígenas. 

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