Ambiente para la Vida,
sin visa para Georgia

 

La geografía y la información no admiten discusión. Basta una búsqueda sencilla en Google para comprobarlo: Milán, la histórica ciudad italiana también es un arborizado barrio de Envigado; París es un barrio de la comuna noroccidental de Medellín, pero también es la ciudad europea en la que Egan Bernal se coronó como el primer colombiano ganador del Tour de Francia. Georgia es uno de los principales estados madereros de Estados Unidos, pero también es una vereda a dos horas del casco urbano de Ituango, en la que el proyecto Ambiente para la Vida desarrolla sus actividades de relacionamiento con las comunidades vecinas del Proyecto Hidroeléctrico Ituango.

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Para llegar a la vereda no se requiere visa, ni siquiera pasaporte, solo la mejor actitud y buen estado físico porque a la caseta comunal se llega por un estrecho y empinado camino rodeado de cafetales. El objetivo era claro: reunirse con los líderes de la vereda para hacer el “Hablando claro”, componente de la estrategia “Por ti, estamos ahí” de la Unidad de Educación a Clientes y Comunidad de EPM, que el proyecto Ambiente para la Vida viene apoyando en sus alcances de relacionamiento comunitario.

Los lugares y las personas tienen su historia, y la de la vereda La Georgia saltó sobre la mesa en el momento en que la comunidad y los colaboradores del Grupo EPM compartían un delicioso tamal de pollo. Antes, hay que señalar un aspecto que llamó la atención de todos: en las planillas de asistencia había un apellido que se repetía una y otra vez: George, como se lee y no con la pronunciación propia del inglés. 

En tiempos remotos, pero recordados por la historia oral, llegaron a la región los hermanos Agustín y Faustino George, procedentes del occidente de Antioquia. Abrieron monte y se casaron con vecinas de la zona y de esta manera el apellido se empezó a extender. Por eso los arrieros cuando se encontraban por los caminos decían que venían de donde “Los Guzmán” o “Los George”; para 1973 se decidió que la vereda debía dejar su nombre genérico para tener uno que le diera plena identidad. La Georgia fue el nombre que se le dio a esta tierra en la que crece el café, el plátano y el maíz, y en la que los niños se arrullan con el susurro lejano del río Ituango.

58 familias componen la vereda, y desde el pasado 2 de agosto decidieron abrir las puertas de sus casas a los miembros del proyecto Ambiente para la Vida para hablar de servicios públicos domiciliarios, el proyecto hidroeléctrico Ituango y el Plan de Acción Integral diseñado por EPM para los municipios de Ituango, Valdivia, Tarazá, Cáceres, Caucasia y Nechí.

Ya lo saben, si les hablan de una vereda de Ituango en donde casi todos se apellidan George o Graciano, en la que las caras de los niños se parecen y que limita con la vereda El Inglés, se trata de La Georgia, no la norteamericana en la que se requiere visa y dominar otro idioma. Allá en La Georgia también se encuentran los profesionales del proyecto Ambiente para la vida, no solo hablando de EPM, sino escuchando a las comunidades, conversando con ellas y conociendo parte de su historia, lo que al final convierte en experiencia el eslogan que nos identifica como grupo empresarial: Estamos ahí.

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