Del llanto a la risa a la distancia de un cumpleaños

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A todos nos encantan las historias, sobre todo aquellas que tienen que ver con los orígenes. Cada uno viene con una raíz sembrada en el corazón que nos une a la tierra: un barrio, una finca, una vereda, una montaña. La raíz de Eugenio de Jesús Ardila Correa pertenece al barrio Villa Hermosa, comuna 8 de Medellín. Allí, en una casa amplia nacieron él y sus ocho hermanos, ayudados por una partera llamada Lola Suárez.

La historia de la UVA de la Imaginación, una de las 14 que administra la Fundación EPM, también está unida a Villa hermosa porque desde hace 8 años hace parte de la dinámica social de este barrio de calles empinadas y una vibrante vida cultural. El pasado 15 de diciembre fue la celebración de cumpleaños de este espacio de ciudad, y uno de los invitados de honor fue don Eugenio, el más fiel de sus visitantes. Además de utilizar las zonas comunes para hacer la gimnasia con el grupo de la tercera edad del barrio, don Eugenio ha realizado cursos de informática y manejo básico de celulares.

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A sus 71 años, don Eugenio sabe de sobra que la vida está llena de alegrías y tristezas: el 13 de diciembre lloró en la tribuna oriental del estadio Atanasio Girardot junto a dos de sus hijos, Mauricio y Natalia, la pérdida del título por parte del Deportivo Independiente Medellín a manos del Junior de Barranquilla. Ese día la celebración se quedó armada, pero como la vida siempre da revancha, se desquitó dos días después. Junto a sus amigos del barrio bailó porros y cumbias, aplaudió cada presentación de los grupos artísticos que han encontrado en la UVA de la Imaginación el mejor lugar para ensayar, y se comió un buen pedazo de torta para celebrar la vida de un lugar que le ha cambiado la cara a Villa Hermosa.

“Hasta hace ocho años acá solo estaba el tanque y una manga, era un lugar inseguro y hoy por hoy es un sitio muy bonito en el que todo el mundo es bienvenido y encuentra algo para hacer. El curso de informática me ha servido mucho porque antes yo ni sabía prender un computador, ahora uso internet para leer la prensa y ubicarme mejor en la ciudad. Mi hija Alejandra vive en Suiza, y todos los días hablo con ella y veo a mis nietos Levin y Maia”, dice Eugenio al recordar la huella que ha dejado la UVA en él y su querida Villa Hermosa.

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Villa Hermosa hará parte de la historia de don Eugenio hasta el final de sus días: en ese barrio nació hace más de siete décadas, en sus mangas jugó chucha y escondidijo, y en sus lomas pateó su primer balón. Por su parte, la UVA de la Imaginación es una porción de su presente: allá practica gimnasia los lunes, los miércoles y los viernes, en sus aulas aprende los secretos de las nuevas tecnologías para mantenerse en contacto con sus seres queridos y allá, mientras camina por sus miradores tomado de la mano de su nieta Susana, de 5 años, le enseña a enamorarse de ese equipo de fútbol que lleva tatuado en el corazón.


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