Ilustración de una mano apagando un interruptor de luz bajo un sol radiante, con el logo de Grupo EPM al centro Ilustración de una mano apagando un interruptor de luz bajo un sol radiante, con el logo de Grupo EPM al centro

El fenómeno de El Niño

Juntos somos más fuertes que el fenómeno de El Niño


El Niño tiene efectos distintos según el territorio

En el Grupo EPM nos preparamos para gestionarlos y promover el uso responsable del agua y la energía.

Mapa de colombia

Colombia

El Niño puede traer menos lluvias y más calor en algunas regiones, aumentando la presión sobre ríos y embalses.

Mapa de Chile

Chile

En Chile, El Niño puede traer cambios en el mar, lluvias intensas en algunas zonas y nuevos retos para la gestión del agua.

Mapa de centroamerica

Centroamérica

En Centroamérica, El Niño puede sentirse como más calor, menos lluvia y mayor presión sobre el agua y la energía.

Recomendaciones para un uso responsable de los servicios públicos

  • Cierra las llaves cuando no las estés usando. Mientras te enjabonas, te cepillas o afeitas.
  • Usa un vaso para cepillarte los dientes.
  • Toma duchas de máximo tres minutos con la llave abierta.
  • Reutiliza el agua del último enjuague de la lavadora para el aseo de pisos, andenes y demás.
  • Evita lavar los vehículos de uso particular.
  • Riega las plantas en horas de la noche y, si hay lluvias, utilízala para esta labor.
  • Descongela los alimentos con tiempo, así evitas usar el chorro de agua.

  • Aprovecha al máximo la luz del sol y procura usar bombillos de bajo consumo.
  • Enciende solo las luces necesarias.
  • Reúnete en familia a ver la televisión, usando así un solo equipo.
  • Desconecta todos los aparatos eléctricos que no estés usando, excepto uno, la nevera.
  • Abre tu nevera para sacar todo lo que necesitas de una sola vez y evita que esté cerca de fuentes de calor, como estufas y rayos solares.
  • Al terminar de usar tu computador desconéctalo y apágalo. Mantenlo conectado solo cuando requiere carga.
  • Al cocinar, tapa las ollas y procura que estas tengan fondo plano y del mismo tamaño de la parrilla.
  • Desconecta tu celular y el cargador cuando la batería esté completa.
  • Recuerda que los electrodomésticos que usan resistencias (hornos, parrillas, arroceras, planchas, secadores, air fryer) son de alto consumo.

  • Usa recipientes del tamaño de la llama del gas y evita que el fuego sobresalga de la base.
  • Elige la olla a presión para cocciones más rápidas.
  • Tapa la olla mientras cocinas.
  • Asegúrate que la llama sea azul siempre.

  • Gestiona tu demanda: desplaza tus consumos intensivos a horas valle (9 p.m.–6 a.m.) y evalúa tu participación activa de la demanda.
  • Invierte en eficiencia: audita tus procesos, optimiza tus motores y climatización: cada kWh que ahorres es un respaldo para todos.
  • Revisa tu contratación: asegura tus coberturas y reduce tu exposición a la bolsa antes del alza de precios de julio en adelante.
  • Explore autogeneración y FNCE: apuesta por lo solar, baterías, comunidades energéticas y AGPE: diversifica y gana resiliencia.
  • Ten un plan de continuidad: cuenta con respaldo para tus procesos críticos y prioriza ante un eventual racionamiento programado.
  • Mantente informado: sigue los canales oficiales de las empresas del Grupo EPM y de las autoridades; no propagues rumores ni información no verificada.

  • Cuenta con tanques de almacenamiento: dispón de capacidad de reserva para atender contingencias y mantener la continuidad de tus procesos.
  • Realiza inspecciones periódicas: detecta oportunamente fugas internas y oportunidades de mejora en tus instalaciones hidráulicas.
  • Instala dispositivos ahorradores: implementa soluciones que contribuyan al uso responsable del agua en baños, cocinas y zonas comunes.
  • Monitorea los consumos: haz un seguimiento permanente para identificar variaciones, fugas o sobreconsumos.
  • Aproveche fuentes alternativas: utiliza agua lluvia o agua de procesos para actividades no potables cuando sea viable.
  • Programe mantenimientos preventivos: mantén en buen estado tus redes y equipos hidráulicos para reducir pérdidas y optimizar la operación.
  • Promueve el uso responsable del agua: fomenta hábitos responsables entre tus colaboradores y contratistas mediante acciones de sensibilización y buenas prácticas.

 

Espacio de preguntas frecuentes

Es un evento natural de variabilidad climática asociado al calentamiento por encima de lo habitual de una zona del océano Pacífico y a cambios en la interacción entre el océano y la atmósfera.

De acuerdo con el IDEAM (Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales) y la NOAA (National Oceanic and Atmospheric Administration) y, con base en los reportes disponibles a la fecha, las probabilidades de El Niño han aumentando durante los últimos meses. Actualmente, alcanza más de un 90 % de probabilidad de ocurrencia entre los meses de septiembre y diciembre, y un 82 % de probabilidad de que se instauren condiciones tipo Niño en el trimestre mayo -junio -julio de 2026.  

Los escenarios de pronóstico señalan que el evento podría alcanzar su mayor intensidad entre diciembre de 2026 y febrero de 2027, periodo para el cual se estima un 96 % de probabilidad de condiciones El Niño y un 37 % de probabilidad de un evento “muy fuerte” —categoría máxima —. De consolidarse, podría incidir en el clima del país, principalmente con disminución en la cantidad y frecuencia de las lluvias en algunas regiones.

Para una declaratoria formal del fenómeno se requiere que las condiciones del océano y la atmósfera se mantengan acopladas durante varios trimestres consecutivos, de acuerdo con los criterios técnicos de seguimiento. 

Cada fenómeno es diferente de los demás en cuanto a intensidad y duración. De acuerdo con los escenarios de pronóstico disponibles, El Niño podría continuar en lo que resta del año 2026 y extenderse hasta el primer trimestre de 2027, periodo en el que podría alcanzar una mayor intensidad y coincidir con la primera temporada seca, o de menos lluvias, de comienzos de año en varias regiones del país.

El fenómeno de El Niño no significa que deje de llover por completo. Aunque Colombia no tiene estaciones climáticas marcadas como otros países, sí existen meses del año en los que suelen presentarse más lluvias y otros que son más secos.

La temporada de mayores lluvias generalmente ocurre en los meses de abril a mayo y de octubre a noviembre en la zona Andina , pero el comportamiento de las lluvias puede variar según la región y el momento del año.

Existe una diferencia entre eventos de variabilidad climática como el fenómeno de El Niño y el cambio climático.

La variabilidad climática se presenta cuando, con cierta frecuencia, se producen variaciones frente a las condiciones habituales del clima; es un fenómeno temporal y transitorio.

El cambio climático es un proceso de más largo plazo que va afectando el clima de manera progresiva, originado principalmente por la emisión a la atmósfera de gases de efecto invernadero como el CO₂ generados por actividades humanas. Entre sus consecuencias están el aumento de la temperatura y cambios en otras condiciones del clima.

Aunque El Niño es un fenómeno natural de variabilidad climática, un planeta más caliente puede intensificar algunos de sus impactos porque implica más energía en el sistema climático, lo que puede hacer que ciertos eventos se vuelvan más extremos o generen efectos más severos en algunos territorios.

El IDEAM es la entidad nacional encargada de monitorear, analizar y comunicar oficialmente las condiciones del fenómeno de El Niño en Colombia. Para ello, combina análisis propios con observaciones y modelos de centros internacionales como la NOAA y el IRI (International Research Institute for Climate and Society). Esta integración de datos le permite identificar las condiciones del fenómeno, estimar su intensidad y proyectar su evolución.

En Colombia, el fenómeno de El Niño tiene como efecto principal la disminución de las lluvias en varias regiones . A menos lluvia, menos caudal en los ríos; en consecuencia, se puede llegar a tener menor disponibilidad de agua en los embalses que almacenan agua para el consumo humano y para la generación de energía eléctrica.

Impacto del fenómeno en el servicio de energía eléctrica:

En Colombia, las centrales están conectadas al Sistema Interconectado Nacional (SIN) para optimizar la generación y distribución en todo el territorio; esto permite, por ejemplo, que la energía producida en Antioquia abastezca a otros departamentos.

En condiciones normales, la energía eléctrica en Colombia proviene en un 78 % de fuentes hidráulicas, un 19,5 % de plantas térmicas y un 2,5 % de Fuentes No Convencionales de Energía Renovable (FNCER). Sin embargo, en condiciones asociadas al fenómeno de El Niño, la escasez de agua obliga al parque generador a requerir de las centrales térmicas. Según el operador del sistema, XM (operador del Sistema Interconectado Nacional), algunos escenarios proyectan una demanda térmica de hasta 100 GWh/día. Esto exige un suministro continuo y seguro de combustibles fósiles (carbón o derivados del petróleo), lo que plantea importantes desafíos logísticos, de infraestructura, financieros, ambientales y de seguridad vial.

Colombia enfrenta un escenario de alta presión sobre su sistema eléctrico. Esta situación no es una crisis fortuita que ocurrió de la noche a la mañana, sino el resultado de tendencias estructurales acumuladas que corren el riesgo de intensificarse ante la alta probabilidad de consolidación del fenómeno de El Niño 2026-2027.

Uno de los factores más relevantes es el crecimiento acelerado de la demanda de energía. En términos sencillos: el consumo de hogares y empresas en Colombia aumenta a un ritmo que el sistema de generación no ha logrado equiparar. En mayo de 2026, el país registró la demanda diaria más alta de su historia con 261 GWh/día, cifra que superó la proyección con la que se diseñaron las subastas de energía más recientes (253 GWh/día). Al necesitarse más electricidad de la planeada, el margen de maniobra entre lo que se genera y lo que se consume es cada vez más estrecho.

Hace 20 años, los embalses del país nos daban autonomía para atender la demanda durante 89 días seguidos en épocas de sequía. En los últimos 5 años, ese indicador ha caído a 61 días. La autonomía del sistema se ha reducido en cerca de un 30 % , mientras el consumo de energía no para de crecer.

A esta presión se suma la pérdida de resiliencia del sistema. Hace dos décadas, la capacidad de los embalses ofrecía una autonomía de hasta 89 días continuos para atender la demanda en temporadas de sequía; en los últimos cinco años, ese indicador cayó a 61 días, lo que representa una reducción en la autonomía cercana al 30 %, mientras que el consumo continúa creciendo.

Por el lado de la oferta, la entrada de nuevos proyectos avanza a paso lento. De los 4,475 MW proyectados para 2026, solo el 6.5 % (291 MW) ha entrado en operación comercial; de hecho, en los últimos seis años el avance general no supera el 28 %. El panorama de las energías limpias también sufrió un revés en 2025, año en el que se retiró el 16 % de las plantas solares planificadas (equivalente a 1.534 MW) debido al incumplimiento de pruebas técnicas.

Finalmente, la infraestructura de transporte agrava el problema. Los proyectos que requieren las grandes autopistas eléctricas del Sistema de Transmisión Nacional (STN) acumulan un retraso promedio de 50.3 meses. En consecuencia, esto limita la oportunidad y capacidad con la que la energía puede llegar a los territorios que la requieren.

El riesgo de racionamiento no es un hecho que se anuncia, sino una posibilidad técnica que depende de la coincidencia de varios factores críticos. Si el período 2026-2027 llega a registrar un déficit de lluvias similar al histórico de 1991-1993 —una de las sequías más severas de Colombia—, el sistema entraría en un escenario de vulnerabilidad. Esta situación se agravaría si el crecimiento continuo de la demanda coincide con niveles críticos en los embalses o con limitaciones en la generación térmica necesaria para compensar la falta de agua. En definitiva, el desabastecimiento es una probabilidad que se materializaría si estas variables adversas se presentan de forma simultánea y sin acciones preventivas oportunas.

Es precisamente ante este panorama que el Grupo EPM y el sector energético actúan de manera anticipada. Las estrategias actuales se concentran en preservar niveles seguros de almacenamiento en los embalses, asegurar la disponibilidad de las plantas térmicas y coordinar con el Gobierno Nacional y los reguladores la adopción de medidas oportunas.

Al 30 de mayo de 2026, los embalses del Grupo EPM alcanzaron un nivel agregado del 80.3 %, registrando una posición favorable frente al promedio del sistema nacional, el cual se sitúa en un 64.8 %. Esta ventaja operativa es el resultado de una gestión técnica activa y planificada. Con el fin de garantizar el suministro eléctrico durante el fenómeno de El Niño, mantendremos altos niveles de almacenamiento en los embalses principales hasta diciembre, extendiendo la capacidad de respaldo hasta abril de 2027.

La central Ituango es un activo estratégico para la seguridad energética de Colombia. Actualmente, gestionamos ante la ANLA (Autoridad Nacional de Licencias Ambientales) la modulación de la Resolución 2306 de 2019 para optimizar su operación, lo que incluye la autorización de trabajos clave en el vaso del embalse.

Maximizar el volumen de almacenamiento en Ituango es crítico durante las temporadas de sequía. En términos sencillos, el embalse actúa como una gran reserva de energía: a mayor cantidad de agua acumulada, más días se puede generar electricidad sin depender de las lluvias inmediatas.

Ese volumen adicional equivale a contar con el respaldo de una planta térmica de 130 MW operando de forma continua, una capacidad suficiente para abastecer a una ciudad del tamaño de Medellín durante 15 días.En épocas de El Niño, cada día de generación adicional cuenta.

Por otro lado, existe una preocupación regulatoria respecto al Decreto 0177 de 2026 del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible (MADS). Esta norma asigna a la ANLA competencias sobre la gestión de los embalses que no corresponden a su perfil técnico, lo que introduce riesgos operativos en el sistema. Ya hemos advertido formalmente sobre esta situación y trabajamos de manera articulada con el Ministerio y el CNO (Consejo Nacional de Operación) para tramitar los ajustes necesarios.

Tenemos modelos de riesgo financiero para distintos escenarios, incluyendo los más adversos. Sin embargo, existe un desafío estructural que requiere resolución inmediata: el Gobierno Nacional adeuda al sector energético 8.2 billones de pesos por conceptos de subsidios, opción tarifaria, cartera oficial, la deuda de Air-e y pasivos con el sector de gas. Esta situación compromete la solidez financiera de todas las empresas del sector, incluidas las del Grupo EPM. Ante este panorama, reiteramos nuestro llamado al Gobierno Nacional para que honre estos compromisos financieros de manera oportuna.

Se consideran prioritarias cuatro acciones fundamentales:

  • Actualización del estatuto de racionamiento: es urgente modernizar este marco normativo, el cual acumula más de 25 años sin una revisión sustancial que responda a la realidad actual del sector.
  • Celeridad regulatoria: se deben agilizar las decisiones normativas asociadas al Decreto 0177 de 2026 del MADS, las metodologías de Energía Firme para el Cargo por Confiabilidad (ENFICC) y las reglas del estatuto de desabastecimiento; el margen de tiempo operativo es mínimo.
  • Garantía de liquidez: es indispensable asegurar el pago de los saldos pendientes del Estado con el sector energético. Sin un flujo de caja óptimo, las empresas carecen de la capacidad necesaria para invertir y operar con la robustez que el país demanda.
  • Incentivos al ahorro de energía: es clave implementar mecanismos concretos que estimulen la reducción voluntaria y sostenida del consumo por parte de ciudadanos y empresas. Esta estrategia, respaldada por estímulos reales, constituye una de las herramientas más rápidas y efectivas para mitigar la presión sobre el sistema y ampliar el margen de seguridad para todos.

Ante un eventual escenario de racionamiento programado, las empresas de energía del Grupo EPM disponen de protocolos como: los esquemas de desconexión rotativa que priorizan a clientes esenciales —como hospitales, acueductos, servicios de emergencia, hogares geriátricos y centros de reclusión— y garantizan canales de comunicación anticipada con cronogramas claros para la ciudadanía, además de asistencia permanente a usuarios vulnerables. 

Nuestro compromiso es asegurar que, de ser necesaria la medida, el impacto sea mínimo y se distribuya de forma equitativa.

Actualmente, cada empresa del Grupo adelanta un censo riguroso de su infraestructura, evaluando carga por carga y subestación por subestación, para clasificar con precisión los circuitos vinculados a los clientes y usuarios esenciales. Esta planeación técnica permitirá establecer prioridades de suministro ante contingencias y garantizará que los operadores de red ejecuten las maniobras con total control. 

Cabe aclarar que los clientes y usuarios esenciales no requieren realizar un nuevo registro, dado que ya se encuentran identificados y reportados.

Páginas de interés

Reservas hídricas en Colombia e hidrología del Sistema Interconectado Nacional – SIN

Es el agregado en energía de las reservas hídricas que hay en los embalses de todo el SIN.

Demanda en tiempo real

Es la energía total que se está consumiendo en el país en tiempo real.

Juntos somos más fuertes que el fenómeno de El Niño