Las ballenas, gigantes del océano

Las ballenas hacen parte de esos animales que causan admiración, respeto y misticismo, ese que hace que las personas las perciban como un símbolo. Pero más allá de esto, son organismos con una gran importancia ecológica y ecosistémica, poseen una historia genética que data de años atrás y aún, siendo un mamífero, han sabido sortear las odiseas del vasto océano; incluso lo han colonizado con éxito, ya que se encuentran distribuidas por todos los continentes del globo terráqueo.

 

Pakicetus Ballena de Pakistán

Comencemos por su origen. Se cree que los primeros ejemplares de ballenas como las conocemos hoy en día existieron hace 50 millones de años y su ancestro más predominante era el pakicetus (griego. "ballena de Pakistán"), un animal con el tamaño de un lobo y con características anfibias como una cavidad craneal en la zona lateral próxima a los oídos propio de los cetáceos, además de los dientes en forma de triángulo que también lo posicionan dentro del grupo de los cetáceos.

Se cree que el pakicetus, por algunas deficiencias para adquirir alimento y por su lentitud en tierra, comenzó a alimentarse de peces en la orilla de los océanos y, con el tiempo, experimentó cambios que llevaron a la especie a convertirse en un mamífero acuático, llegando con el tiempo a lo que conocemos hoy como las ballenas.

Es en esta medida, tras muchos estudios genéticos y taxonómicos, científicos como el Doctor Philip D. Gingerich, posiciona a las ballenas como animales que vivieron en tierra y luego regresaron al agua. Otra prueba de ello es la forma de la columna vertebral que se asemeja a la columna de mamíferos terrestres, además de las aletas las cuales presentan falanges como las manos y garras de los mamíferos terrestres.

Una de las grandes características de las ballenas es su tamaño, y una muestra de ello es que en este grupo de organismos se encuentra la especie de mayor envergadura en el planeta: su tamaño medio está entre 24 y 27 metros de longitud y pesa entre 100 y 120 toneladas; aunque hay registros de ejemplares de más de 30 metros y 170 toneladas de peso, como es el caso de la ballena azul.

 

Ballena Azul

 

Con respecto a su dieta, en nuestro imaginario y lo que ha replicado la literatura, el cine y la televisión, creemos que las ballenas son seres a los que les gusta la carne o simplemente son depredadores monstruosos, de allí viene la palabra cetáceo, del del griego κῆτος, kētos y del latín cētus que significa monstruo marino. No obstante, esta creencia dista mucho de la realidad ya que su dieta se encuentra basada en peces, crustáceos, calamares, camarones, krill y diversos microorganismos microscópicos, lo que hace que su dieta regule la población de especies en los océanos.

Otro tipo de cetáceos presentan como rasgo característico barbas en forma de lámina en vez de dientes, las cuales se encargan de filtrar grandes cantidades de krill y otros organismos más pequeños. Un ejemplo de este tipo de organismos son los misticetos y las ballenas azules, ya mencionadas. Cabe resaltar que estos animales tienen pulmones y por ese motivo tienen una modificación de su sistema respiratorio, ubicado en la parte superior de la cabeza, llamado espiráculo; el cual les ayuda a generar un intercambio gaseoso y los obliga a salir a la superficie del agua constantemente para respirar.

Un aspecto importante que se debe mencionar de las ballenas es su forma de comunicación ya que esta se especializó con el paso del tiempo. El canto de las ballenas funciona como un sonar, es decir que propaga el sonido bajo el agua, porque se comunican por ecolocalización y gracias a esto pueden ubicar otros organismos en el océano. Estos cantos podrían catalogarse dentro del reino animal como las vocalizaciones más largas y complejas ya que pueden generar desde chillidos muy agudos hasta gruñidos muy graves, además de tener una duración muy larga que pueden generar un canto de hasta 30 minutos y este mensaje se podría escuchar a miles de kilómetros de su origen.

En Colombia, más precisamente en el en el golfo de Tribugá, ubicado en el océano pacífico, se puede apreciar la belleza de las ballenas jorobadas o yubartas, entre los meses de mayo y septiembre, en la temporada de apareamiento ya que el resto del año se encuentran en el hemisferio norte del planeta.

 

Ballena Jorobada

 

También podemos evidenciar en las culturas indígenas que ocupan la zona costera del Pacífico, un homenaje como deidad a estos organismos de profundo misticismo, además de un sinfín de relatos orales en los cuales las ballenas son protagonistas sin lugar a dudas.

Infortunadamente los mitos que se tejen desde la antigüedad alrededor de estos gigantes marinos han generado una problemática de caza y persecución que ha desencadenado en un sinnúmero de muertes ya sea para captar su grasa como materia prima para la elaboración de harina de grasa de ballena, o la comercialización de su carne. Para algunos pueblos en el mundo esta práctica es su sustento y hay leyes que los protegen; sin embargo, la caza ilegal de ballenas sigue siendo una de las principales causas de la desaparición o reducción de sus poblaciones en el mundo. Así mismo, también se puede asociar al incremento de la temperatura de los océanos y su pérdida de hábitat, sin contar con las toneladas de basura que son arrojadas al océano cada año.

Dado lo anterior, es muy importante tomar conciencia sobre cómo nos relacionamos con las demás especies del planeta y cuál es nuestro rol dentro de los ecosistemas, ya que gracias a esto y al conocimiento de las especies que nos rodean -como las ballenas- podemos aportar un grano de arena que sumado a otros esfuerzos puedan generar un impacto positivo en el medio ambiente y así poder apreciar por mucho más tiempo el esplendor y belleza de estos gigantes del océano.

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